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Comtessa Vergara

octubre-2017
Betxí

Todo metro cuadrado es un pequeño desafío. El proyecto de Condesa Vergara es un trabajo de pocos metros cuadrados donde hay que poner en evidencia la vida doméstica. Para ello realizamos un ejercicio de organización y jerarquización de las actividades cotidianas de la familia que va a rehabitar ese espacio, que va a modificar la forma de utilizarlo. El trabajo consiste sobretodo en una modificación del cómo.

Leonor y Pedro nos invitaron al primer café para consultar la idea que tenían hacía tiempo, convertir su actual garaje en vivienda. Querían saber si era viable o simplemente un sueño descabellado.

Las siguientes reuniones fueron alrededor de una mesa en la que los tres participantes principales nos organizamos para poder dibujar y expresarnos. En ellas Leo y Pedro comentaban sus ideas y todo lo que querían hacer dentro de su futura vivienda. Plàcid, el constructor, se involucró desde el principio del proceso entendiéndolo y planteando los posibles caminos constructivos.  Y nosotras nos  encargamos de seleccionar, jerarquizar y dar forma mediante el dibujo a todo lo que en aquellas reuniones y visitas se había discutido.

El proceso siguió de esa manera hasta que el proyecto empezó a ser importante y tener forma. Cuando parecía el final, como ocurre casi en cada proyecto, hubo un momento en el que nos replanteamos las ideas. Paramos y empezamos a valorar lo que había que eliminar y lo que había que mantener. Qué tenía peso y qué era innecesario.

Para ello, para autoayudarnos,  nos imaginamos el posible ritual cotidiano de la familia, empezamos a trazar las huellas de sus quehaceres diarios. Esta fue la herramienta que nos resolvió las dudas:

Leo entrega la última carta antes de recoger su maletín de la oficina para irse a casa. Jornada laboral terminada, piensa. Aparca el coche justo al lado de la puerta, no quiere tapar ni un ápice de luz natural que pueda entrar en casa. Antes de meter la llave en la cerradura piensa en la bonita puerta que tiene, que además de ser ligera dialoga perfectamente con la existente de al lado. Cuando abre la puerta, enseguida le viene el aroma a lentejas con laurel. La recibe el gran espacio blanco con pequeños destellos brillantes que tanto había soñado. Este espacio principal además de albergar su momento de llegada contiene todas las actividades no privativas de la casa. Ve a Pedro al fondo, sentado sobre un taburete en la cocina atento a que no se le quemen las legumbres, mientras disfruta de una caña en el extremo de la encimera convertida en una zona de comida rápida. Pedro hijo se levanta enseguida del sofá cuando ve entrar a su madre y gira la televisión hacía la zona donde van a comer y se dispone inmediatamente a preparar la mesa. Leonor saluda y recorre toda la sala hasta llegar al patio donde podrá regar las plantas al mismo tiempo que controla en qué punto se encuentra la colada. Y justo en ese momento, piensa en la siesta que va a disfrutar después en el sofá, tan solo a dos pasos de la mesa de comer, a tres pasos de las plantas, a cinco pasos de la entrada y a cuatro de la nevera.

La vivienda en Condesa Vergada es un pequeño gran espacio en el que tiene lugar la historia cotidiana de la familia. Es un espacio grande, pero articulado y separado de las dos estancias privativas, el baño y el dormitorio, por medio de un patio con iluminación cenital. Este patio alberga la zona de lavandería y pequeño jardín, a la vez que es un punto de entrada de luz natural a la vivienda.

El proyecto se organiza con un trazado estricto de recorridos y zonas de almacenamiento para conseguir un máximo aprovechamiento y la ventilación de los espacios sin la necesidad de invadir visualmente la intimidad de dormir o asearse. Las puertas podrán estar siempre abiertas, pues nada habrá a la vista de una persona indiscreta.

La premisa de Leonor en nuestra primera reunión fue que la vivienda debería ser toda blanca. Para conseguirlo comenzamos a trabajar para obtener un entramado de texturas: maderas brillantes, maderas mates, aluminio blanco, piedras pequeñas y organizadas con conglomerado… todas ellas blancas para lograr la máxima luminosidad y cumplir con los deseos de quien la va a disfrutar.

Comtessa Vergara

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