Relatos Proyectos Contacto Arquitectas

A tale of four winds

febrero-2016
Siracusa, Sicilia
Colaboradores:

Carlos Olagüe. Arquitecto

Se propone un concurso que tiene por objetivo intervenir en el arrecife de Murro di Porco en Siracusa, Sicilia; un lugar dominado por un faro que, fruto del devenir de los tiempos, ha quedado sin vida. Se plantea un programa hotelero que haga que el Faro de Murro di Porco lata, bulla, no decaiga, y que tome al propio Faro, su construcción preexistente, como el hito y el centro alrededor del cual todo el hotel deba girar, para así revitalizar el patrimonio y hacer plausible su extensa historia.

Encontramos la motivación a partir de la geometría del Faro, su posición central dentro de la zona de actuación y el funcionamiento de su luz a base de destellos en 4 fases. La forma de polígono de diez lados la repetiríamos para construir las habitaciones y la posición central del faro sería el centro físico a partir del cual surgirían recorridos basados en los tiempos que proyecta su luz. Queríamos proponer una urbanización dispersa que atendiese a una trama orgánica y adaptada al terreno sinuoso, pero que significara un orden dentro de un caos, que se apoyara en puntos estratégicos sustentados sobre una cuadrícula.

Llegamos al hotel después de recorrer infinitos caminos que aparecen entre el paisaje mediterráneo. A las puertas del acceso ya vislumbramos a lo lejos el faro. Pero antes de llegar hasta él, deberemos dejar atrás nuestro coche y, en cierto modo, abandonar en él nuestro pasado, nuestra rutina y nuestras prisas. Tenemos la oportunidad aquí de aprender a vivir en calma, de evadirnos y de dejarnos seducir por nuevas experiencias.

Un camino nos lleva desde el párking hasta el faro. Allí, en la recepción, nos indicarán cómo llegar hasta nuestra habitación. Podrá estar en una de las cuatro áreas, (NE, SW, NW, SE) separadas a su vez por cuatro caminos principales que parten desde el faro. De estos caminos surgen otros entre los que van apareciendo espacios donde, si uno quiere, puede sociabilizar: piscinas o balsas compartidas escondidas entre la vegetación, plataformas con hamacas en las que descansar y establecer contacto con la naturaleza, miradores desde los que otear el horizonte que aparece más allá del acantilado…Y finalmente nos llevarán hasta nuestra preciada cabaña. Éstas están pensadas para, si uno quiere, poder desaparecer por completo durante unos días… los huéspedes del hotel están conectados con la recepción mediante una aplicación móvil que les permite acceder a todos los servicios sin necesidad de salir de la cabaña, escoger cuál es el momento que desean pedir comida, un cocktail, un masaje o que les limpien la habitación. De la misma manera que el faro emite señales luminosas para guiar a los marineros, cada una de las habitaciones emitirá también una luz que permitirá guiar a los trabajadores del hotel hasta cada una de las cabañas que se encenderá cada vez que el huésped requiera al personal, que se desplazará por los caminos en un carrito eléctrico sin necesidad de ser vistos por los huéspedes.

Parte de repetir la geometría del faro, un polígono de diez lados inserto en una circunferencia de 5 metros de diámetro. Para construir la cabaña nosotros los insertamos en una circunferencia de 10 metros, que a su vez estará inserta en otra de 15. Estos 3 círculos serán a su vez tres esferas de privacidad delimitadas por elementos textiles en las que será el usuario quien decida qué relación establecer entre cada una de ellas y el exterior. Gracias a su geometría y a la disposición de los pilares la pieza básica puede disponerse aislada o bien puede repetirse apoyándose en sus extremos y concatenarse tantas veces como se quiera y crecer como un tapiz a lo largo de todo el territorio.

Estar en la cabaña es acercarse a un pequeño paraíso de intimidad, a un vivac de lujo elevado levemente sobre el suelo en el que poder dormir bajo las estrellas, pero sentirse protegido a la vez. Una cama y un óculo para ver las estrellas componen el primero de los círculos; dos áreas,

una de baño y otra de estar cubierta, junto a zonas exteriores, la segunda. Y por último, un recorrido perimetral de circulación envuelto por muros de mampostería que delimitan con el espacio exterior. Entre las tres esferas se compone un “in-between” constante, modificable a su gusto por el huésped que le permitirá establecer relaciones diferentes con el entorno y con el resto de huéspedes.

 

A tale of four winds

1/8