Relatos Proyectos Contacto Arquitectas

Aneta Sound

enero-2018 - noviembre-2018
València
Colaboradores:

Milena Villalba. Fotógrafa
Jordi Morant. Acústica Profesional Aplicada SL. Ingeniero

5, 4, 3, 2, 1… Acceso, baño, sala multiusos, producción y postproducción. Estos eran los cinco espacios que Aneta, la clienta y usuaria de Aneta Sound, quería para su nuevo estudio de sonido. Debían ser cinco espacios diferenciados y separados pero a la vez conectados entre sí física, acústica y visualmente. Para nosotras suponían un reto tanto el programa como la solución constructiva. No había cocina, tampoco salón-comedor como tal, lavandería, dormitorios… nada que nos hiciese pensar en un programa doméstico.

Había que responder, por tanto, a nuevas demandas programáticas pero, sobre todo, técnicas. Debido a ello era necesario contar con la ayuda de un ingeniero para verificar que no superaríamos los decibelios marcados por la normativa y sentarnos con Aneta para dotar a cada una de las salas de los metros cuadrados necesarios.

Para encajar todas esas premisas necesitábamos encontrar una estrategia proyectual sencilla que cumpliese con la tres condiciones siguientes: que integrara de manera sutil un pilar situado en la parte central, que pudiera materializarse con un espesor generoso de tabiques (para cumplir con los requerimientos acústicos) y que permitiera dividir de manera equilibrada la planta en los cinco usos independientes necesarios. Y todo ello en un espacio de 45 metros cuadrados iluminados de manera natural únicamente a través de un ventanal.

Tal y como hacemos en cada uno de nuestro proyectos nos empapamos de referencias en las que se hubiera resuelto un programa complejo en un espacio pequeño.

De esta manera, tras varios intentos por encajar el programa, en los últimos bocetos se intuía una figura geométrica que remitía a una pieza más o menos regular en torno al pilar central. Y se percibía que los  cinco espacios necesarios del programa giraban alrededor de este núcleo. Estas líneas, aunque en principio no eran más que trazas, parecía que nos iban a ayudar a ordenar y jerarquizar equitativamente los 45 metros cuadrados de planta.

Lo que empezó como un esquema sobre el papel, una pieza imaginaria, se convirtió en un diagrama geométrico que utilizaríamos como instrumento para resolver el proyecto. De un polígono irregular se pasó a uno regular: un pentágono.

En todos nuestros proyectos utilizar los diagramas geométricos como herramienta para solucionar los espacios es importante. Hasta entonces, sin embargo, habían sido instrumentos prearquitectónicos diluidos de manera sutil al avanzar los proyectos. Pero en esta ocasión, de manera muy especial, nuestro proceso proyectual a partir de la geometría fue muy disciplinado al ir ligado totalmente al polígono: a partir de ese momento ninguna decisión tomada sería ajena a él.

El pentágono se convirtió así en un punto privilegiado desde el que controlar visualmente los espacios, permitir la convivencia de todos ellos y facilitar las circulaciones.

A partir de esta figura geométrica surgieron líneas auxiliares con la capacidad de autoorganizar el espacio a partir de un ritmo armónico, afinado, equilibrado y elegante. A partir de estas trazas se pudo dar respuesta a los llenos y vacíos, a las luces y las sombras, a los elementos altos y a los bajos, a lo que era almacenaje y era vacío, a lo que suponía estancia o era circulación.

Aneta, al principio, intentó en varias ocasiones pervertir la forma del pentágono y convencernos de que alargando uno de sus lados se aprovecharía más el espacio o que modificando la figura podríamos tener más intimidad en una de las salas… Sin embargo, debido a la sutileza de la pieza una vez ejecutada, se acabó convirtiendo en una defensora más del pentágono.

En la segunda etapa, pero no por ello menos importante, nos adentramos en la materialidad de las salas. Debido a los requerimientos técnicos propios de un estudio de sonido tanto la materialidad oculta como aquella visible eran de suma importancia. Su elección no debía quedar ni al azar ni a los caprichos no justificados.

En la materialidad aparente, sin embargo, Aneta iba a dejar muy patente su impronta. A través de la armonía de las diferentes texturas y colores, que no iban a ser para nada discretos, todos los espacios serían reflejo de su personalidad: La calidez de las telas acústicas en tonos rojos variables, la textura acogedora de la madera en el pavimento combinada con la sobriedad de las paredes blancas y la frialdad de las carpinterías en negro.

Aneta Sound

1/17