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Concurso Espai Dones

julio-2022 - julio-2022
El Carme, València
Colaboradores:

Realizado junto a Carpe Estudio, MHA Arquitectura, Manu Monteagudo

La concepción inicial del proyecto parte de ser consciente del lugar que ocupa en la ciudad, aquello que tiene a su alrededor en su entorno más inmediato, y aquello que tiene debajo de él. Por eso, la aproximación al edificio desde la plaza del Tossal no es muy diferente a cualquier otro edificio tradicional del barrio del Carme. Ya delante de la Plaza Tavernes de Valldigna unos arcos invitan a acceder a una extensión de la calle, a observar los restos arqueológicos y entrar en la parte más pública del edificio. Hacia la calle peatonal Davallada de Sant Miquel el edificio también mantiene el mismo carácter y un nuevo arco marca un acceso más tranquilo, privado y protegido, hermanado con la parte menos pública del programa. 

Ya en el interior se manifiesta la verdadera razón de ser del proyecto; espacios abiertos, concentrando los servicios para dar protagonismo a la luz, las dobles alturas y las vistas cruzadas. La materialidad de todo el edificio apoya esta idea, cortinas como separación de espacios, vidrios translúcidos, muros y pavimentos claros acompañan a la usuaria con el fin de lograr espacios con un grado de indefinición tal que en ellos puedan desarrollarse diversas actividades. 

El gran reto programático que el programa de necesidad del concurso plantea parece claro; cómo hacer convivir unas ruinas con gran valor patrimonial con el necesario programa del Espai Dones. En planta baja se ubica la parte más pública: dos salas de usos múltiples, una recepción y el acceso a los restos arqueológicos. Las plantas primera y segunda son las que alojan los espacios más privativos, despachos y salas para los trabajadores. Por último la tercera planta, que aloja la sala de actos y repite la estrategia de la planta baja: un único espacio capaz, mediante cortinas acústicas, de ser dividido en tres en función de los deseos y las necesidades. 

Dentro de la edificación una triple altura, un gran lucernario y unas ligeras pasarelas  permiten el recorrido perimetral alrededor de la intervención arqueológica. Este gran vacío queda delimitado por dos medianeras que permiten conocer la historia del lugar, una de ellas existente queda expuesta como testigo de lo que había antes. La otra, la nueva, plantea un recorrido didáctico a través de todas las plantas. 

El edificio prioriza los espacios pensados para las personas que los utilizarán, por todo ello comparte un cierto grado de indefinición de tal manera que fomentan ser ocupados de diferentes maneras en función de las necesidades de las usuarias. 

Concurso Espai Dones

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