Qué es un anteproyecto en arquitectura
Un anteproyecto: los inicios ilusionan y brillan
Los inicios de un proyecto no son fáciles, cierto, pero en Piano Piano Studio nos ilusiona desplegar todas las herramientas necesarias para empezar a imaginar el espacio soñado de quienes llegan al estudio y depositan su confianza en nosotras.
Al inicio del proceso aparece esa sensación embriagadora de que todo está permitido, de que todo es posible. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. La aparente infinitud de soluciones puede incluso generar cierto vértigo. Sin embargo, esa idea se va desdibujando poco a poco con la aparición de los condicionantes. Y es precisamente ahí donde comienza el auténtico trabajo: se convierten en la base desde la que empieza a tomar forma el proyecto y marcan el verdadero arranque del anteproyecto.
Pero aún así, no os vamos a mentir: es gracias a esa falsa ilusión de magia inicial que empezamos cada proceso con tanta energía y tantas expectativas, lo que hace que cada proyecto sea realmente único. En los proyectos privados intentamos transmitir desde la primera reunión que vamos a proyectar una casa con nombres y apellidos, pensada para esas personas para todos sus condicionantes únicos.
Esa sensación de que todo encaja “como anillo al dedo” es fundamental para nosotras y queremos que aparezca ya desde el anteproyecto.
Un equipo de trabajo para dar forma al anteproyecto
En Piano Piano Studio, conocer el nivel de implicación que desea tener el cliente en el proyecto es fundamental para planificar adecuadamente el proceso proyectual.
Todos los clientes son bienvenidos: algunos prefieren participar en cada decisión, mientras que otros optan por un rol más observador. Nuestro objetivo, en cualquier caso, es formar un equipo de trabajo colaborativo. Establecemos un diálogo abierto, no impositivo ni unilateral, sino un intercambio razonado a partir del que se irá trazando el proyecto de manera conjunta.
Cada etapa se debate y se argumenta y en todo momento se va buscando un equilibrio entre el criterio técnico y las expectativas personales del cliente.
Anteproyecto de una casa: el inicio de una relación
Una vez que los futuros propietarios de la vivienda nos eligen como estudio de arquitectas para desarrollar el proyecto de su casa, el primer paso es establecer una relación de confianza: el contrato. Este acuerdo inicial nos permite sentirnos cómodas y protegidas a ambas partes desde el principio. Es un inicio bonito y necesario, en el que definimos los tiempos, los honorarios, las fases de trabajo y todo aquello imprescindible para comenzar con tranquilidad.
Este momento inicial también nos da la oportunidad de explicar cómo trabajamos, qué esperar de nosotras en cada fase y cómo planteamos la comunicación durante el proceso, la metodología Piano Piano.
El imaginario como punto de partida de un anteproyecto
Hemos soñado, hemos establecido la relación y definido la implicación. Ahora sí, comienza el anteproyecto: es el momento de construir el imaginario.
En Piano Piano Studio asumimos con gran responsabilidad la doble tarea que supone mapear un imaginario, la base a partir de la cual va a nacer el anteproyecto.
Por un lado, tenemos la tarea de escuchar e interpretar las ideas y necesidades de nuestros clientes, quienes siempre llegan con su propio imaginario: referencias, sensaciones que quieren tener, superficies necesarias para cada espacio o presupuesto del que disponen. Incluso muchos también vienen con una noción previa de lo que entienden por arquitectura, ya sea a través de estilos, modas o imágenes vistas en redes.
Y por otro lado, tenemos la tarea de recoger las normativas necesarias para cada uno de los proyectos y de empezar a trabajar en ordenar y jerarquizar todos los pensamientos, referencias y necesidades expuestas sobre la mesa.
Con todo ello, el objetivo es generar un único hilo conductor que se sostiene sobre pilares fuertes: un imaginario común.
Este, además de ayudarnos a encontrar el equilibrio entre lo posible y lo deseado, nos proporciona el sustento necesario para confiar en que el proceso proyectual en el que estamos trabajando es el adecuado, así como poder recurrir a él en momentos de flaqueza o incertidumbre, permitiéndonos encontrar las mejores soluciones.
Entender el anteproyecto como una fase de aprendizaje
Es en la etapa del anteproyecto donde vamos moldeando y guiando al cliente para que comprenda la arquitectura desde el razonamiento y la coherencia, intentando que se aleje de modas pasajeras. Y si en algún momento recurrimos a ellas, siempre tienen que tener un fundamento para poderse integrar en el proceso de manera coherente.
Es un logro cuando los futuros habitantes comienzan a interiorizar nuestras dinámicas y se sumergen en nuestra metodología. Hay momentos en los que incluso ellos mismos se autocorrigen, y las propuestas que traen se vuelven cada vez más consistentes y alineadas con la lógica del proyecto.
Es una alegría cuando un cliente acaba hablando de funciones domésticas o bienestar en lugar de formas predefinidas o de sensaciones y texturas en lugar de materiales. Ese cambio refleja que han comprendido la esencia de la arquitectura que proponemos.
La documentación que conforma un anteproyecto
El anteproyecto es el primer paso tangible que convierte las ideas y expectativas en un proyecto arquitectónico concreto y fundamentado.
Primero de todo, realizamos una estimación inicial aproximada de costes y superficies para garantizar la viabilidad del proyecto y una vez llegamos a una cifra cómoda comenzamos a
elaborar planos esquemáticos: plantas distributivas, secciones y fachadas. Estos dibujos quedan reforzados con estudios volumétricos o maquetas que permiten visualizar y entender la forma general del espacio. También es en esta etapa cuando empezamos a vislumbrar los primeros criterios estructurales y constructivos.
Como conclusión, nos gusta remarcar que el anteproyecto es un paso esencial para asegurar tanto al cliente como a nosotras que el proyecto es viable y se ha podido hacer un encaje sólido que nos permite avanzar hacia fases más detalladas y definitivas.