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De la Plaça al Palau

septiembre-2019 - enero-2021
Betxí
Colaboradores:

Paula Cerverón. Arquitecta
Milena Villalba. Fotógrafa
Agustín Serisuelo. Artista visual
Pavimentos Villarreal. Cerámica
Innomader. Carpintería
Atyco. Constructora
La Botiga de les Flors

En muchos pueblos existe la costumbre de construir un edificio pensando en el futuro de la familia a modo de construcción “perfectible” en la que los padres o los abuelos dejan conformado un esqueleto estructural y una envolvente a la espera de que en el futuro los hijos o nietos la habiten según sus necesidades. Así es como nos encontramos esta vivienda del segundo piso de un edificio en la Plaça Major de Betxí que nunca antes había estado habitada.

Al entrar por primera vez nos sorprendieron sus proporciones, pues es muy larga, 25 metros, con respecto al ancho, 7. El hecho de ser en ese momento un espacio diáfano y desnudo hacía, además, que esa sensación se acrecientase.

La vivienda es pasante entre dos orientaciones: a este su fachada recae sobre el interior de la manzana calmo con numerosa vegetación y vistas hacia un palacio del s.XV; mientras que al oeste lo hace sobre la Plaça Major, el lugar de mayor trasiego del municipio. En el centro hay un patio de luces, pero sus tres fachadas opacas evitaban en origen que la luz entrase en la vivienda.

Fue quizás la posibilidad de poder tener una relación con el exterior más cercana lo que nos hizo redirigir la mirada hacia el patio hasta ahora colmatado. A pesar de su aparente oscuridad y estrechez fue curiosamente este patio lo que más llamó nuestra atención en el momento de iniciar el proyecto y atender a las necesidades de sus futuros habitantes. La posibilidad de iluminar la vivienda desde su punto central se convertía en una oportunidad desde la que iba a dar comienzo la estrategia proyectual.

Mar y Andrés querían una vivienda para el momento pero que también pensara en los posibles cambios con los que contase la estructura familiar en un futuro. Pensamos que sería bonito vislumbrar precisamente esos cambios alrededor de ese patio y que éste fuese testigo de la transformación en los usos y costumbres de la vida familiar.

La estrategia proyectual comenzó, por tanto, como una aproximación serena al espacio y a la actividad a su alrededor, a su fuerte presencia en la vivienda que iba a crecer, precisamente desde ahí, desde el centro.

Nuestra intención era también dibujar un paseo desde la plaza de Betxí hasta el Palau en el que fuésemos encontrando diferentes texturas y espacios que diesen pistas para saber dónde poder cocinar, dónde disfrutar de una lectura con calma, dónde parar para coger cosas guardadas en armarios o dónde tomar una taza de café al aire libre con serenidad convirtiéndose en un recorrido longitudinal de sucesión de momentos y encuentros.  

Así, la espina central que nos permite dar vida a la vivienda en toda su longitud nos une la parte ajetreada de la casa con la parte más calmada, nos articula cada una de las estancias de la casa que van volcando de manera más o menos discreta a ella y nos resuelve de manera limpia y eficaz la circulación de ventilación e iluminación natural. 

La materialidad que resulta, fruto de la idea, es neutra, homogénea y armoniosa en tonos suaves y luminosos, mientras que serán los pequeños detalles incorporados de manera estratégica a lo largo de la espina los que nos ayudarán a conocer el funcionamiento de la casa y a darle el carácter necesario para que la idea espacial se vea fortalecida.

De la Plaça al Palau

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