clientes contentos :)

Combinación de materiales en proyectos arquitectónicos

¿Dónde empieza la combinación de materiales?

Todo empieza en la imaginación. Cuando trabajamos con cliente privado, suele venir con su  propio imaginario y desde el estudio le acompañamos poco a poco en los pasos para que lo imaginado vaya adquiriendo forma.Tras un análisis extremadamente analítico de necesidades, límites existentes, normativa y presupuesto empezamos a trazar las líneas responsables de los futuros espacios del proyecto, que van dando lugar a planos en dos dimensiones. 

Estas líneas empiezan a adquirir grosores, colores y texturas de manera que se va tejiendo un dibujo equilibrado a la vez que coherente. Y es en esta fase cuando empezamos a detectar lo importante de lo secundario, lo necesario de lo imprescindible, lo que da luz y lo que la quita.

Por tanto, esta fase inicial es de las etapas más importantes para un resultado final satisfactorio. Los colores, grosores y texturas que se representan en los planos no son un capricho sino los catalizadores de lo que está por venir. 

Combinación de materiales con fondo de armario

El grupo de trabajo formado por clientes y arquitectas sigue avanzando en el proceso arquitectónico. Una vez realizada la distribución de los espacios y conceptualizada la estructura, los detalles constructivos y las instalaciones, o en paralelo a todo ello, empieza la fase del proyecto que resulta más familiar, cercana o sencilla a los clientes: la elección de los materiales y acabados concretos. 

Cualquier persona sabe elegir y discernir entre lo que le gusta y lo que no, que no es poco importante, pero hay que hacerlo bien y de manera coherente en el conjunto. ¡Y no todo vale! Nosotras, como arquitectas, insistimos que también en este momento del proceso hay que ser extremadamente analíticos con el fin de responder adecuadamente a la propuesta trabajada en planos.

Empezamos a realizar el ejercicio de depuración de las referencias, tanto las aportadas por los clientes como las aportadas por nosotras. Actualmente la infinidad de materiales, colores o texturas de los que un proyecto se puede vestir es tan grande, que incluso puede generar vértigo, pero solo hay que apoyarse en el trabajo previo desarrollado en las fases anteriores que marca las directrices adecuadas.

Acudimos entonces en este punto al fondo de armario. La arquitectura, como cualquier otra disciplina, la tiene. Con fondo de armario nos referimos a aquello que generación tras generación se ha mostrado invulnerable y ha servido a muchos arquitectos para solucionar los espacios. Nada que ver con el fondo de armario que las modas nos hacen creer. 

Es en este momento cuando nuestro trabajo como arquitectas, de nuevo, adquiere mucha importancia. En Piano Piano asumimos la obligación, al menos lo intentamos, de crear conciencia.

Para ello nos apoyamos en referencias construidas hace años y que, aún hoy, siguen funcionando. Ahí encontramos lo que nos gusta llamar un auténtico fondo de armario arquitectónico: soluciones, materiales y espacios que han demostrado su validez con el paso del tiempo.

No creemos que ese fondo de armario sea necesariamente “el estilo nórdico”, la madera clara o el beige. Pueden funcionar, por supuesto, y no nos negamos a utilizarlos cuando tienen sentido. Sin embargo, nos parece importante reflexionar conjuntamente sobre el hecho de que también responden a una tendencia. Y, como ocurre con todas las modas, terminan pasando. Lo que hoy parece neutro y atemporal puede acabar haciendo que un espacio se perciba desactualizada dentro de unos años.

Por eso recurrimos a referencias que ya han superado la prueba del tiempo. Para nosotras, recurrir al fondo de armario arquitectónico es una garantía de que algo va a perdurar en el tiempo, ya sea por calidad o por estética pero a lo que el tiempo le da la razón.

Combinación de materiales con lo que brilla en Instagram

Por supuesto, nos gusta brillar. Nos gusta que cada uno de los proyectos que proyectamos tenga un lenguaje Piano Piano reconocible. Pero, dentro del hilo conductor que seguimos, intentamos centrarnos en lo imprescindible, sin alardes, materializando espacios que no necesiten destacar demasiado para dejar ver la buena arquitectura y la espacialidad conseguida.

Frente al apetito bulímico por la novedad, en Piano Piano intentamos trabajar desde la contención. Pero no entendida como renuncia, sino como una forma de rigor. Porque muchas veces la arquitectura empieza a perder fuerza justo en el momento en que se insiste demasiado, cuando aparecen capas innecesarias que terminan desplazando lo esencial. Por eso prestamos atención a reconocer el instante en el que hay que parar, porque seguir añadiendo supondría, muchas veces, empeorar el conjunto.

Combinación de materiales honestos

Siempre que tenemos la oportunidad planteamos materiales naturales: una piedra es una piedra, no una combinación de plásticos. Una madera es un material en el que al pasar la mano, la sensación tendría que ser de calidez y no la de la frialdad propia de una cerámica. 

Creemos en una revolución e investigación continua de nuevos materiales y nuevos usos de ellos pero sin caer en una imitación fácil y rápida que pueda quitar honestidad, algo que se hace muy evidente en proyectos vestidos con una cerámica imitando la madera o una encimera artificial con vetas de mármol.

Combinación de materiales que se incorporan a posteriori

Y cómo no tener en cuenta el futuro cuando un proyecto comienza a interactuar con texturas y colores que se incorporan poco a poco una vez terminada la obra. A veces de forma controlada y previsible, como las flores de la jardinera situada a la izquierda de la puerta de entrada o el agua que recorre una fuente en el centro del patio. Pero muchas otras llegan sin permiso, cuando un proyecto se considera acabado. Se instalan en rincones discretos o, en ocasiones, terminan adquiriendo todo el protagonismo: una enredadera que encuentra refugio en una fachada soleada o un musgo que aparece en una a la sombra. Son también un modo de habitar, de dar vida e incluso en ocasiones corrigen y mejoran la arquitectura haciéndola más humana y devuelven la condición natural donde ha crecido un nuevo edificio.